Los cuidados del gato balinés no son distintos al de otra mascota, y es que bastará con mantener su estado de salud perfecto acudiendo al veterinario, desparasitarle cuando le corresponda y disponer de sus elementos básicos dentro del hogar, tales como: bebedero y comedero, una cama mullida, caja de arena, rascadores y juguetes.
Los gatos balineses son muy limpios. De inmediato captarán la utilidad del arenero, aunque sean cachorros. Eso sí, es conveniente no usar arenas perfumadas, ya que hay algunos gatos que no les gusta el olor y realizan sus deposiciones fuera del arenero por dicho motivo. Por otro lado, es imperativo cepillar al gato balinés como mínimo tres veces a la semana. Si se realiza cada día se empleará muy poco tiempo, apenas tres minutos, y el sedoso manto del gato lucirá esplendoroso y sin nudos.
Los ojos, orejas y dientes del felino también deben ser limpiados convenientemente. Unas torundas de algodón húmedas servirán para ojos y orejas. Para los dientes un cepillito o unos palitos antisarro serán adecuados. Si se le tiñen de una especie de "oxido" el exterior de las cuencas lagrimales por una infección bacteriana, el aceite de rosa mosqueta aplicado sin tocar el ojo será muy efectivo.
Puesto que se trata de un animal muy pulcro, el gato balinés no precisa bañarse en más de una ocasión cada mes y medio, o dos. Debe secarse a fondo para que el pelo ni se enmarañe ni apelmace. También se le puede lavar sin agua empleando polvos detergentes para lavado en seco, o bien espuma seca. Dichos productos no deben aplicarse ni en los ojos ni en los genitales. El peluquero de mascotas debe cuidarse del espléndido manto del gato balinés.